El poder de convocatoria: la curiosidad

Fue en el Halloween del año 2009. Con toda la ilusión del mundo, toda mi familia (padres, madres, abuelos, primos…) nos fuímos de viaje a Port Aventura durante el puente de Octubre.  No pensamos que habrían otras tantas familias que también fuera con esa ilusión. Y parece que Port Aventura tampoco lo pensó (o le daba absolutamente igual) porque vendieron muchas entradas de más provocando que en todas las atracciones hubieran colas de unas 3 horas.  Al segundo día, la gente se acercó más temprano para comprar una pulsera VIP para ahorrarse éstas colas, pero éstas se agotaron a las 9:30 a.m (aproximadamente).

Aquello crispó a los clientes. Debían de sufrir otro día de largas colas para al final acabar subiendo dos atracciones (y teniendo en cuenta que las entradas no son lo que se dicen baratas, pues no salía rentable). Al final la gente lo que hizo fue dedicarse a pasear, hacerse fotos y gastarse más dinero en lo típicos juegos de feria.  Un miembro de mi familia al que llamaremos: M.A.S se compró una máscara de Halloween. Paseando por la zona West, intentó asustar a algunas personas que también estaban en aquel lugar, pero no surtía efecto. Entonces me acerqué y le dije: quédate quieto en un lado y cuando alguien se confíe le das el susto.

Al principio no llamó mucho la atención. Pasaban por alto a M.A.S hasta que un niño se quedó mirando curioso. Y entonces, le asustó simplemente moviéndose. Dado la gracia que nos hizo a todos, decidimos usar un gancho. Nos colocamos más lejos, cerca de lo que parecía una plaza de la zona Oeste.

M.A.S se colocó inmóvil en un lado como si fuera una figura de atrezzo y nosotros nos colocamos a algunos metros e hicimos como si nos acercáramos para hacernos una foto con la estatua. Y para nuestra sorpresa… ¡¡Después de apartarnos, una familia también se acercó para hacerse una foto!! ¡¡No nos podíamos creer que realmente funcionase!!. El hijo menor de la familia, se agachó para atarse la zapatilla y M.A.S aprovechó para inclinarse un poco para cuando el niño se levantara se asustara. ¡¡Y vaya si se asustó!!

Ante aquello, la gente rió y provocó una especie de reclamo. Cada vez se acercaba más personas, esperando a que la figura con la máscara de terror hiciera algo. Teniendo en cuenta lo abarrotado que estaba el parque, la imposibilidad de entrar a espectáculos o subir a atracciones; aquel espectáculo en la calle parecía ser la mejor opción aunque fuera muy simple.  Y al final… M.A.S acabó rodeado de una multitud expectante.

Esta es la foto gancho. Cuanto intentábamos hacer que más gente se hiciera una foto con M.A.S

Esta es una de cuando la gente empezó a animarse. (me hace gracia ver como la chica se aparta desconfiada)

Y éste el poder de convocatoria de éste divertido experimento,

La verdad que fue un momento muy divertido e inolvidable y espero que aquellas personas que estuvieron allí se lo pasaran durante unos minutos también igual de bien (a pesar que no era nada más del otro mundo). Si Port Aventura hubiera pensado en hacer algo así para compensar el daño de imagen que provocaría la sobre ventas de entradas hubiera ganado mucho a su favor. Es aquí cuando uno se da cuenta de que algunos se preocupan más por “qué gano” que por el “porqué me compran”.

One thought on “El poder de convocatoria: la curiosidad

  1. Miguel Hermoso diciembre 18, 2010 / 11:28 am

    Muy bien redactado. Me gusta mucho la idea de como con una simple máscara y sin ningún tipo de poder en el parque pudo atraer a tanta gente.

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