Los Daruma y los objetivos SMART

¿Quién no se ha hecho propósitos de año nuevo? Todos en mayor o menor medida hemos intentado perder peso, dejar de fumar o comer más sano entre otras muchas cosas. Pero cuando cambiamos nuestra rutina y buscamos introducir un nuevo hábito en nuestra vida, encontramos una serie de obstáculos en nuestro camino que nos impiden conseguir nuestros nuevos objetivos.

Demasiados nuevos propósitos, objetivos muy ambiciosos o que requieren un gran periodo de tiempo son los motivos más habituales que nos impiden cumplir con nuestras metas. Pero, todas ellas tienen una misma base y que es la principal causa de fracaso: la motivación.

Por ello, hay que buscar el modo de mantener activa esa motivación para que en los momentos más duros o en los que nos sentimos menos fuertes nos ayude a no tirar la toalla. Existen varios métodos para mantener la motivación y entre los existentes me quedo con una combinación de dos de mis favoritos: los Daruma y los objetivos SMART.

DARUMA

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Imagen de minekaoru en Pixabay

Los japoneses tienen un amuleto para evitar ser derrotados por sus objetivos y es el Daruma. Esta figura está inspirada en el monje Bodhidharma, fundador del budismo zen que tras pasar 9 años dentro de una cueva meditando se le cayeron las piernas y los brazos. Por ese motivo tiene esa forma tan curiosa que en caso de caerse vuelve a su posición.

Este amuleto es muy motivador ya que no sirve para atraer la suerte sino más bien para obligarnos, en cierta manera, a buscar nuestra suerte y lograr nuestro objetivo en base a nuestra determinación y trabajo.

El Daruma funciona de la siguiente manera:

  1. Piensa en un objetivo medible

No vale, “encontrar la felicidad”, “perder peso” o similar. Tiene que ser un objetivo medible. Por ejemplo: “Perder 5 kg” “Escribir un libro” “Hacer deporte 2 veces a la semana”.

Como podrás comprobar es un objetivo muy específico y además fácil de comprobar si lo has alcanzado o no.

  1. Pinta el ojo derecho del Daruma

En el momento en que lo pintas, ya has marcado tu Daruma con tu objetivo y ya no puedes cambiarlo o entregarlo a otra persona. Ese objetivo es únicamente tuyo.

  1. Coloca el Daruma en un lugar visible

La finalidad de este amuleto es recordarte que tienes un objetivo que cumplir. Por eso hay que colocarlo en un lugar donde suelas estar para que te mire con su ojo tuerto y te recuerde que te has impuesto un objetivo y que lo vas a cumplir. Puede ser en el escritorio del trabajo por ejemplo.

  1. Pinta el ojo cuando cumplas tu objetivo

En el momento que alcances tu objetivo tienes que pintarle el otro ojo a tu Daruma y entonces dejará de estar tuerto. Y ahora, existen dos creencias al respecto:  mantienes tu Daruma para recordarte lo mucho que te ha costado alcanzar tu objetivo o lo desechas y pones uno nuevo.

Como habrás podido comprobar, el Daruma es una buena herramienta si queremos ponernos un objetivo y cumplirlo. Ya que dado su funcionamiento, nos recuerda constantemente que tenemos un compromiso con nosotros mismos.

Por otro lado está la técnica de los objetivos SMART

 

OBJETIVOS SMART

SMART Goals Setting Diagram Template
Vector de Infografía creado por katemangostar – www.freepik.es

La técnica SMART ayuda a ponernos objetivos muy definidos y establecer lo que sería plan de ruta con fechas de finalización para lograr tu objetivo. Los objetivos SMART se definen de la siguiente manera:

S – Specific : Definir un objetivo de la forma más concreta posible. Tienes que definirlo de tal manera que si se lo contaras a otra persona sabría lo que quieres y cómo lo vas a conseguir

M – Medible: El objetivo tiene que ser medible de alguna manera para verificar que hemos conseguido nuestra meta. KPI, un peso determinado, etc… Busca el modo que tu objetivo pueda medirse.

A – Alcanzable: Todo objetivo tiene que ser ambicioso y suponer un reto, pero tienes que tener dos dedos de frente y pensar en algo que sea alcanzable. Si tienes un objetivo muy grande, pártelo en dos fases (o tres) para que te sea más fácil alcanzarlo.

R  – Realista: Tiene que ser un objetivo que esté a nuestro alcance en cuanto a recursos. Eso nos ayudará a mantenernos motivados.

T – Tiempo: Establécete un tiempo para conseguir tu objetivo. Esto te obligará a centrarte y no decaer en tu camino. Además te ayudará a marcar etapas y a comprobar si vamos en buen o mal camino.

A continuación veremos unos ejemplos de objetivos SMART para inspirar los tuyos:

“Ahorrar 30.000 € para pagar la entrada a una casa. Para ello, controlaré mis gastos y ahorraré al menos 200€ al mes”

 “Voy a perder 5kg en 3 meses haciendo deporte 3 veces por semana y visitando a un nutricionista para que me lleve una dieta”

 “Voy a aumentar mis ventas un 5% en 6 meses. Para ello voy a aumentar el tráfico a mi web mediante…post/publicidad/marketing, etc..”

No sólo tienes que ser objetivos personales, también pueden ser profesionales o de tu propia empresa. La clave es establecer un objetivo que cumpla los puntos SMART y empezar a actuar para alcanzarlo.

Ahora que conoces estas dos técnicas, es fácil encontrarles la relación ya que ambos tienen una misma cosa en común: un objetivo claro y conciso. Lo que hace perfecta a esta combinación son sus elementos particulares. En el caso del Daruma es el recordatorio de que tienes un objetivo que cumplir y en el caso de los objetivos SMART es que te has creado un plan para llevarlo a cabo.

Combinarlos nos proporciona una combinación muy motivadora para alcanzar nuestros propósitos.

Pues ya sabes, en cuanto te pongas un objetivo SMART, píntale un ojillo a tu Daruma y… ¡A por todas!

Aquí puedes descargar gratis un icono de Daruma para imprimirlo pero si eres de los que prefiere el amuleto tradicional, AQUÍ puedes comprar uno.

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Cómo mejorar tu productividad. Técnica del Escape room

Al igual que muchos otros, me he subido al carro de las Escaperooms. Por si no lo conocías (aunque lo dudo ya que ahora tienen una gran popularidad) se tratan de unas salas tematizadas en las que tienes 60 minutos para salir de ellas buscando pistas, resolviendo enigmas y pruebas sencillas de habilidad que están enlazadas todas entre sí (generalmente) mediante el razonamiento inductivo. Y tras la realización de un par de estas salas de escape, me di cuenta de la cantidad de cosas que se pueden hacer en una hora.
Ya era consciente, por los distintas exposiciones o charlas que he hecho, de la cantidad de información que se puede compartir en 1 minuto, pero el hecho de descubrir que una hora me daba para tantas cosas me impactó por completo. Lo peor de todo, era el porqué no me había dado cuenta de ello hasta entonces. Y fue cuando decidí analizar las características del escaperoom para aplicarlas a mi día a día para optimizar mi tiempo y sacar adelante mis proyectos. Y estas son las cosas que harán que saques un mayor partido a tu tiempo:

 

Simplificar. Establécete objetivos y miniobjetivos.

En el caso del escaperoom, el objetivo era muy sencillo. Tienes que salir de la habitación en una hora. Una vez claro el objetivo principal – que es claro y conciso -, luego nos enfrentábamos a pequeños retos (miniobjetivos) para ir poco a poco llegando al objetivo final, que era salir de la habitación. Por lo que, aplicando esto a nuestro trabajo o día a día, podemos decir que hay que establecerse un objetivo claro y bien definido que puedas decir en una frase:

“Conseguir X seguidores en RRSS” “Sacarme el B2 de inglés” y luego establecerte pequeños objetivos que te ayuden a llegar a ese objetivo: “apuntarme a un curso de RRSS” “Buscar una academia” “Ver una película en inglés a la semana” etc…

Ladrones del tiempo. Elimina tus distracciones

Antes de entrar a la escaperoom nos pidieron que dejáramos el móvil fuera de la habitación para no poder hacer trampa ni buscar en internet posibles soluciones (aunque no hizo falta ya que prácticamente todas las respuestas las puedes obtener dentro de la habitación). Por lo que, nos encontramos frente a un reto sin tener ningún tipo más de distracción. Sólo lo que teníamos en la sala.
El hecho de no tener el móvil consiguió que me centrara en mi entorno y en todo lo que tenía que hacer para salir de aquella habitación. Durante ese tiempo, no había mensajes de whatsapp que contestar, no recibía llamadas de telemarketing que ignorar, ni alertas de mi email y ni de aplicaciones.
Por lo que, cuando quieras ser productivo, elimina todo este tipo de distracciones. Pon el móvil en modo avión, bloquea tu acceso a redes sociales como facebook o twitter, no consultes el email, quita la música si te hace cambiar la canción constantemente y cierra la puerta de tu despacho o comenta a tus compañeros que no podrás atenderlos durante X minutos.

 

Concéntrate. Establécete tiempos concretos de trabajo. 

En la sala teníamos una hora para salir de allí, por lo que el tiempo jugaba en nuestra contra. Eso hacía que nos centráramos más en la búsqueda y evitáramos perder el tiempo observando la decoración, nos convertía en gente más eficiente. Eso si, me di cuenta de que una vez conseguimos salir de la habitación me encontraba bastante agotada mentalmente por lo que te recomiendo que uses tiempos cortos de concentración para llevar a cabo de tus tareas.
Para ello puedes usar técnicas como la técnica Pomodoro, en la que vas alternando tiempos de descanso con tiempos de pura concentración. Puedes encontrar aplicaciones como StayFocus (gratuita) o Freedom (pago) para ayudarte en esa tarea.

 

Rétate. Ponte deadlines más duros de los que te pondrías.

El hecho de ir a contrareloj, aparte de centrarnos en lo que teníamos que hacer, nos volvió gente más pragmática. No perdíamos el tiempo buscando las distintas opciones posibles a un problema ni debatíamos largamente. Simplemente compartíamos toda la información  y buscábamos entre todos la solución sin buscarle las tres patas al gato.  Además, el hecho de ir a contrareloj nos obligaba a ser más prácticos y a utilizar la técnica del ensayo y error.
Esto me confirmó lo que leí una vez sobre la Ley de Parkinson.
Ley de Parkinson fue enunciada por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957, y afirma que “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.
Y esta ley se cumple, no sólo en cuestión de trabajo si no también en otras áreas de nuestra vida (el dinero, los estudios, organización de viajes….) ¿Y por qué pasa esto? Por que percibimos que tenemos mucho tiempo para hacerlo y retrasamos el trabajo o nos vamos perdiendo en detalles que realmente no tienen importancia y complican aún más la tarea.
Por ello, el consejo es establecerte fechas límites para hacer las cosas, pero no ponértelas en un plazo de tiempo que veas razonable, si no que hay que ir un poco más allá y establecerte tiempos que requieran un gran esfuerzo para cumplirlos ya que tienes menos tiempo de lo que sería normal. Esto te ayudará a ser más eficiente y no perder el tiempo en ver más opciones de las que debería. Pero no abuses, porque al final acabarás en estado de estrés.
Por el momento probaré esta técnica y veré que tal me funciona. Si quieres probarlo y comentar alguna mejora, no dudes en compartirla. Del mismo modo, si tienes alguna técnica propia para centrarte más en tu trabajo compártela en los comentarios. 🙂