Cómo mejorar tu productividad. Técnica del Escape room

Al igual que muchos otros, me he subido al carro de las Escaperooms. Por si no lo conocías (aunque lo dudo ya que ahora tienen una gran popularidad) se tratan de unas salas tematizadas en las que tienes 60 minutos para salir de ellas buscando pistas, resolviendo enigmas y pruebas sencillas de habilidad que están enlazadas todas entre sí (generalmente) mediante el razonamiento inductivo. Y tras la realización de un par de estas salas de escape, me di cuenta de la cantidad de cosas que se pueden hacer en una hora.
Ya era consciente, por los distintas exposiciones o charlas que he hecho, de la cantidad de información que se puede compartir en 1 minuto, pero el hecho de descubrir que una hora me daba para tantas cosas me impactó por completo. Lo peor de todo, era el porqué no me había dado cuenta de ello hasta entonces. Y fue cuando decidí analizar las características del escaperoom para aplicarlas a mi día a día para optimizar mi tiempo y sacar adelante mis proyectos. Y estas son las cosas que harán que saques un mayor partido a tu tiempo:

 

Simplificar. Establécete objetivos y miniobjetivos.

En el caso del escaperoom, el objetivo era muy sencillo. Tienes que salir de la habitación en una hora. Una vez claro el objetivo principal – que es claro y conciso -, luego nos enfrentábamos a pequeños retos (miniobjetivos) para ir poco a poco llegando al objetivo final, que era salir de la habitación. Por lo que, aplicando esto a nuestro trabajo o día a día, podemos decir que hay que establecerse un objetivo claro y bien definido que puedas decir en una frase:

“Conseguir X seguidores en RRSS” “Sacarme el B2 de inglés” y luego establecerte pequeños objetivos que te ayuden a llegar a ese objetivo: “apuntarme a un curso de RRSS” “Buscar una academia” “Ver una película en inglés a la semana” etc…

Ladrones del tiempo. Elimina tus distracciones

Antes de entrar a la escaperoom nos pidieron que dejáramos el móvil fuera de la habitación para no poder hacer trampa ni buscar en internet posibles soluciones (aunque no hizo falta ya que prácticamente todas las respuestas las puedes obtener dentro de la habitación). Por lo que, nos encontramos frente a un reto sin tener ningún tipo más de distracción. Sólo lo que teníamos en la sala.
El hecho de no tener el móvil consiguió que me centrara en mi entorno y en todo lo que tenía que hacer para salir de aquella habitación. Durante ese tiempo, no había mensajes de whatsapp que contestar, no recibía llamadas de telemarketing que ignorar, ni alertas de mi email y ni de aplicaciones.
Por lo que, cuando quieras ser productivo, elimina todo este tipo de distracciones. Pon el móvil en modo avión, bloquea tu acceso a redes sociales como facebook o twitter, no consultes el email, quita la música si te hace cambiar la canción constantemente y cierra la puerta de tu despacho o comenta a tus compañeros que no podrás atenderlos durante X minutos.

 

Concéntrate. Establécete tiempos concretos de trabajo. 

En la sala teníamos una hora para salir de allí, por lo que el tiempo jugaba en nuestra contra. Eso hacía que nos centráramos más en la búsqueda y evitáramos perder el tiempo observando la decoración, nos convertía en gente más eficiente. Eso si, me di cuenta de que una vez conseguimos salir de la habitación me encontraba bastante agotada mentalmente por lo que te recomiendo que uses tiempos cortos de concentración para llevar a cabo de tus tareas.
Para ello puedes usar técnicas como la técnica Pomodoro, en la que vas alternando tiempos de descanso con tiempos de pura concentración. Puedes encontrar aplicaciones como StayFocus (gratuita) o Freedom (pago) para ayudarte en esa tarea.

 

Rétate. Ponte deadlines más duros de los que te pondrías.

El hecho de ir a contrareloj, aparte de centrarnos en lo que teníamos que hacer, nos volvió gente más pragmática. No perdíamos el tiempo buscando las distintas opciones posibles a un problema ni debatíamos largamente. Simplemente compartíamos toda la información  y buscábamos entre todos la solución sin buscarle las tres patas al gato.  Además, el hecho de ir a contrareloj nos obligaba a ser más prácticos y a utilizar la técnica del ensayo y error.
Esto me confirmó lo que leí una vez sobre la Ley de Parkinson.
Ley de Parkinson fue enunciada por el británico Cyril Northcote Parkinson en 1957, y afirma que “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.
Y esta ley se cumple, no sólo en cuestión de trabajo si no también en otras áreas de nuestra vida (el dinero, los estudios, organización de viajes….) ¿Y por qué pasa esto? Por que percibimos que tenemos mucho tiempo para hacerlo y retrasamos el trabajo o nos vamos perdiendo en detalles que realmente no tienen importancia y complican aún más la tarea.
Por ello, el consejo es establecerte fechas límites para hacer las cosas, pero no ponértelas en un plazo de tiempo que veas razonable, si no que hay que ir un poco más allá y establecerte tiempos que requieran un gran esfuerzo para cumplirlos ya que tienes menos tiempo de lo que sería normal. Esto te ayudará a ser más eficiente y no perder el tiempo en ver más opciones de las que debería. Pero no abuses, porque al final acabarás en estado de estrés.
Por el momento probaré esta técnica y veré que tal me funciona. Si quieres probarlo y comentar alguna mejora, no dudes en compartirla. Del mismo modo, si tienes alguna técnica propia para centrarte más en tu trabajo compártela en los comentarios. 🙂
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